En la actualidad, los transtornos de fertilidad, tanto de hombres, como de mujeres, son objeto de constante investigación científica. Se sabe que existen diversas causas y factores ambientales e individuales que influyen en las posibilidades de procrear de una persona. Pero, más allá de los motivos orgánicos, el aspecto piscológico es decisivo, incluso, para que un tratamiento médico sea efectivo.
Tabúes, conflictos de la niñez, presiones sociales, o estrés, entre otras cosas, pueden volver estéril a quién podría procrear sin problemas. Así, no es raro, por ejemplo, que parejas supuestamente estériles haya podido tener un bebé luego de adoptar a un hijo; ésa es una buena prueba de la importancia de los aspectos psicológicos.