El Solsticio de Verano tiene lugar entre el 21 y el 22 de Junio. En la Antigüedad, en el Hemisferio Norte, la gente celebraba la llegada del verano con un ritual de purificación con fuego. Era un ritual de agradecimiento por las buenas cosechas y para rendir homenaje a la Madre Naturaleza por ser tan benefactora y próspera.
Por otra parte, era una noche en la que se agradecía al Sol su triunfo sobre las tinieblas. Por ello, se encendían fogatas gigantes en las que se quemaba todo lo malo.